Instalación de cerrojos y cerraduras de puertas en Barcelona

La puerta cierra, la llave gira y no has perdido nada. Y aun así llevas semanas dándole vueltas a lo mismo: que un único punto de cierre no da para mucho si alguien se pone serio con esa puerta. Aquí no hay una urgencia empujándote — hay una decisión, y esta se puede tomar con calma.

Añadir un cerrojo por encima de la cerradura que ya tienes no es lo mismo que cambiarla: son dos trabajos distintos, y cuál te toca se ve mirando tu puerta y no por teléfono. Instalamos cerrojos y cerraduras de puertas en Barcelona, L’Hospitalet y toda su área metropolitana, y no hace falta que sea una urgencia para que vayamos. Venimos, miramos y te decimos.

Un cerrojo se suma, no releva a nada

Si la cerradura que ya tienes cumple, se queda donde está y pasa a trabajar acompañada.

El único trabajo de cerrajería que eliges tú

Aquí no manda el reloj. Manda qué día te viene bien tener la puerta desmontada un rato.

El material lo llevamos nosotros

No tienes que comprar nada por tu cuenta ni acertar con la medida en un mostrador.

AÑADIR NO ES SUSTITUIR

Instalación de cerrojos: qué le suma a la puerta que ya tienes

Una cerradura trabaja metida en la hoja. Un cerrojo va por fuera, atornillado por la cara de dentro, y cierra contra el marco. Ahí está lo que separa los dos trabajos — y por eso uno se puede montar sin tocar el otro.

No es una manera de hablar: es como lo describe el propio fabricante. En la ficha técnica del cerrojo 946 de FAC se lee que es una barra de acero con un tirador, montada sobre una placa que va fijada a la puerta directamente, y que el cierre se produce al entrar esa barra en un cerradero colocado en el marco. La barra de ese modelo es acero calibrado de 18 mm. Por dentro se abre con la mano —un pulsador debajo de la barra y un empujón al tirador—; por fuera, con llave.

Lo que eso significa para ti es sencillo. Tu cerradura sigue donde está, haciendo lo suyo, y a la puerta le aparece un segundo cierre que engancha en otro punto del marco. Dos mecanismos independientes en la misma hoja.

Y hay una comprobación que puedes hacer ahora, sin bajar ni una herramienta. Ponte dentro de la habitación, mirando a la puerta: si la cerradura te queda a la derecha, tu puerta es de derechas; si te queda a la izquierda, es de izquierdas. Esa es la definición literal que da FAC en su ficha. Sirve para entendernos a la primera por teléfono, y porque hay modelos —ese 946 es uno— que el fabricante declara instalables en las dos indistintamente, sin que la mano de la puerta condicione nada.

Otro detalle que casi nadie pregunta y ahorra llavero: FAC lo llama sistema de igualamiento, y consiste en que una misma llave abra varios cerrojos, siempre que se monten con la misma combinación de pitones. Si vas a poner uno en casa y otro en el trastero, eso se pide antes de encargar las piezas. Después ya no.

Hacemos instalación de cerrojos y cerraduras de puertas por Barcelona, L’Hospitalet y los municipios de alrededor, y la visita empieza igual siempre: mirando la puerta. Si al verla resulta que lo tuyo se arregla ajustando lo que ya tienes, en lugar de montar nada nuevo, la visita se acaba ahí. Venimos, miramos y te decimos.

EL TRABAJO QUE SE DECIDE SIN PRISA

Instalación de cerrojos y refuerzos: cuándo tiene sentido reforzar tu puerta

Casi todas las llamadas que recibimos llegan después: la puerta ya está forzada, las llaves ya no aparecen, el problema ya ha ocurrido. Esta es de las pocas que llega antes. Y llega sin fecha límite, que es justo lo que la hace distinta.

Los motivos que nos cuentan se repiten bastante. Una puerta de madera de hace cuarenta años con un único cierre. Un piso al que se accede desde un patio interior o desde una terraza baja. Una casa que se queda sola semanas enteras porque solo se usa en verano. Alguien que acaba de empezar a vivir solo y quiere poder cerrar por dentro sin buscar la llave. Una casa donde ya hubo un robo y nadie quiere repetir la experiencia. Ninguno es una emergencia. Todos son razones suficientes.

Reforzar tampoco significa siempre añadir una pieza más a la vista. Los cerrojos ya traen protecciones dentro, y conviene saber cuáles: en el 946 de FAC, el conjunto del cilindro va envuelto en un casquillo de acero contra la sierra y la mordaza, y lleva un disco giratorio que protege del taladro. En el catálogo de Lince, su cerrojo de la serie 7930R declara protección anti-impresión, anti-bumping, anti-ganzúa, anti-rotura, anti-extracción y anti-taladro, y lo presentan para viviendas, comercios, oficinas y colegios. Son seis nombres distintos porque son seis maneras distintas de atacar una puerta. Y no todo son viviendas: también nos llaman desde comunidades por puertas que usa el edificio entero — y por el muelle cierrapuertas para portal, que es lo que las cierra solas y es otra conversación.

Por eso la conversación útil no es «ponme el mejor», sino qué tiene tu puerta ahora y qué le falta. En un piso de Sarrià con la puerta original del edificio, lo que hacía falta era un segundo cierre; el resto de la hoja estaba perfectamente. Se montó eso y nada más.

Y va la parte que no nos favorece: si tu puerta ya lleva un cierre en condiciones y lo que te preocupa es otra cosa —una ventana, un patio de luces, una puerta de garaje que queda abierta media hora cada mañana—, montarte un cerrojo no resuelve eso. Preferimos decírtelo en tu casa que cobrártelo y que te enteres tú solo más adelante.

La instalación de cerrojos y refuerzos en Barcelona la hacemos con cita, el día que te venga bien y sin prisa por volver a cerrarla. También salimos de urgencia, todos los días del año — pero este trabajo casi nunca lo es.

DE LA CITA AL ÚLTIMO TORNILLO

Instalación de cerraduras y cerrojos en Barcelona, paso a paso

El orden de estos cuatro pasos no es el habitual en cerrajería, y hay un motivo: aquí no hay nada roto que arreglar. Se empieza por tu calendario y se termina por tu mano en la puerta.

El día lo eliges tú

Una instalación pide la puerta libre un buen rato y a alguien en casa. No es un trabajo para hacer de paso ni entre dos urgencias, así que se cierra la cita cuando a ti te encaje: por la mañana, un sábado o el día que estén los pintores.

Primero el sitio, después el modelo

A qué altura va, si hay mirilla, tirador o algún herraje que estorbe, y sobre todo qué hay al otro lado del marco, que es donde tiene que morder el cerradero. Un marco estrecho o mal aplomado cambia lo que se puede montar ahí. De esa mirada sale la pieza, y no al revés.

La pieza la traemos puesta en la furgoneta

Longitud de cilindro según el grosor de tu hoja, acabado a juego con lo que ya tienes y, si lo pediste, la misma llave para varios cerrojos. Tú no encargas nada ni cargas con nada. El precio se cierra antes de coger el destornillador, con el desplazamiento ya contado dentro.

Antes de irnos, lo abre cada uno de los que viven ahí

Un cerrojo no se usa como una cerradura: por dentro se abre apretando el pulsador y empujando el tirador, sin llave de por medio. Lo prueban todos, incluidos los niños y quien tenga menos fuerza en las manos. Es el paso que más agradece la gente y el que casi nadie hace.

ANTES DE QUE NADIE TALADRE TU PUERTA

Cuatro cosas que conviene dejar claras en el descansillo

Una instalación tiene algo que un arreglo no tiene: es definitiva. Cuando la broca entra en la hoja, ya no hay marcha atrás. Van cuatro compromisos para esa parte concreta del trabajo.

Quien te lo presupuesta es quien lo monta

No hay comercial que venga a medir y un operario distinto al día siguiente. La persona que mira tu puerta es la que va a taladrarla, con nombre y carnet profesional. Y va sin compromiso.

Verás marcado dónde va antes de perforar

Altura, sitio y cerradero se señalan sobre la puerta y se te enseñan. Si algo no te convence, se mueve — mientras la marca sea un lápiz y no un agujero.

Que la puerta dé guerra no cambia el precio

Un marco duro o una hoja que pide más trabajo del previsto es problema nuestro, no tuyo. Lo que acordamos es lo que pagas.

Tres años en la pieza, seis meses en el montaje

Impreso en la factura. Y aquí el montaje pesa tanto como el material: una cerradura buena mal colocada no vale para nada.

QUIÉN PONE LA PIEZA

Instalación de cerraduras de alta seguridad: el material lo ponemos nosotros

Pasa cada semana. Alguien compra una cerradura por internet, le llega a casa en dos días y entonces empieza a buscar quien se la monte. La caja se abre el día de la instalación y ahí aparece el problema: esa pieza no es la que le va a esa puerta.

El fallo casi nunca está en la marca elegida — está en una medida que el comprador no sabía que tenía que mirar. FAC lo publica en su propia web y no puede ser más claro: «antes de adquirir un cerrojo o un cilindro para tu puerta comprobar el grosor de la misma, ya que la correcta elección del tamaño de bombillo puede afectar a la seguridad de su hogar». Y da la correspondencia hecha: hasta 40 mm de grosor, bombillo de 50; hasta 50 mm, bombillo de 60; hasta 60 mm, bombillo de 70. Nadie mide el canto de su puerta antes de darle a comprar.

Así que lo que en otros sitios se anuncia como venta e instalación de cerraduras de seguridad, aquí funciona de una manera concreta: no hay tienda ni mostrador, el proveedor de la cerradura de alta seguridad somos nosotros el día del montaje. La pieza va dentro del trabajo, medida sobre tu puerta y con el precio cerrado antes de empezar. Lo mismo con el suministro e instalación de cerrojos de seguridad: llegamos con el material, no te lo encargamos a ti.

Y hay cosas que solo se pueden pedir en ese momento, no después. El acabado, para que no desentone con los herrajes que ya tienes. El igualamiento, si quieres una sola llave para dos puertas. Y el escudo protector sobre el cilindro, que en la gama acorazada de FAC lo envuelve para dificultar que lo extraigan o lo tuerzan, y lleva un anillo giratorio contra el taladro. Es una pieza aparte, y por eso a menudo no está.

Si ya compraste algo por tu cuenta, no lo tires todavía: dinos modelo y medidas por teléfono y te decimos si sirve. A veces sirve. Cuando sirve, se monta lo tuyo y no te vendemos nada.

Trabajamos con Azbe, Lince, FAC, MCM, ISEO o Mottura, entre otras marcas, así que lo que entra en tu puerta sale de lo que necesita esa puerta. Instalamos cerraduras de alta seguridad en Barcelona, L’Hospitalet y el Baix Llobregat: en viviendas, en locales, en empresas y en los accesos comunes de una comunidad de vecinos.

Colocación de cerraduras anti-ladrón y anti-bumping: qué pasa con la que ya estaba

Esta es la pregunta que llega siempre tarde, cuando el trabajo ya está hecho y no hay vuelta: si me pones una cerradura anti-bumping, ¿la vieja se queda ahí?

Se puede hacer de las dos maneras, y no dan el mismo resultado. Se puede aprovechar el hueco que ya existe en la hoja, o desmontar la antigua y abrir el emplazamiento donde de verdad conviene. La primera es más rápida. La segunda deja la puerta con dos cierres a distinta altura en lugar de dos piezas peleándose por el mismo sitio.

Si se retira la antigua, queda un agujero en la hoja que hay que tapar. Para eso existe el escudo embellecedor, que en la propia ficha de FAC se define como la pieza que cubre el orificio de la puerta que atraviesa el cilindro. Vale para el cilindro nuevo y vale para disimular lo que dejó el anterior. Cuesta poco y es la diferencia entre una instalación terminada y una instalación a la vista.

Un piso de Badalona con la puerta original y una cerradura de los años ochenta lo resume bien: cabía poner la pieza nueva encima del hueco de siempre, pero el sitio bueno estaba veinte centímetros más abajo. Se hizo el emplazamiento nuevo y el antiguo se tapó. La puerta no delata que ahí hubo otra cosa.

Y lo que no vamos a hacer: si tu cilindro actual ya lleva protección contra el bumping —muchos de los que se montan hoy la llevan— colocarte otro encima no te suma nada. En ese caso te lo decimos en la puerta y nos vamos, que es una visita que no cobramos.

ANTES DE QUE ENTRE LA PRIMERA BROCA

Lo que se pregunta siempre antes de montar nada

Poder, puedes: se venden en cualquier ferretería y vienen con instrucciones. Lo que se tuerce casi nunca es el montaje en sí, sino dos cosas anteriores. La primera, la longitud del bombillo, que sale del grosor de tu hoja y que el propio FAC advierte que puede afectar a la seguridad si se elige mal. La segunda, el cerradero: si la barra no entra limpia en el hueco del marco, la puerta acaba cerrándose a base de empujón, que es justo lo que no debería pasar. Si te animas, mide antes de comprar y no al revés.

Sí, hay que taladrar: la placa va atornillada a la hoja y el cilindro la atraviesa de lado a lado. Es un trabajo sin marcha atrás, por eso se marca y se te enseña antes de perforar. Si más adelante se retira, los agujeros se quedan — el escudo embellecedor tapa el del cilindro y los de los tornillos se disimulan, pero la puerta ya no vuelve a estar como salió de fábrica. Es lo primero que decimos cuando la hoja es bonita o es la original del edificio.

Depende de esa puerta en concreto, y es de las pocas preguntas que no se contestan por teléfono con honestidad. Hay que ver la hoja, el marco y qué lleva montado ya. Algunos fabricantes tienen líneas pensadas específicamente para blindadas, así que muchas veces la respuesta es sí y hay que elegir bien el modelo. Cuando la respuesta es no, también te la damos, y esa visita no te cuesta nada.

Desmontarlo y llevártelo se puede. Otra cosa es que te salga a cuenta: en la puerta nueva harán falta agujeros nuevos, y el cilindro puede no servirte si esa hoja tiene otro grosor. Y antes de instalar nada, conviene hablarlo con quien sea el dueño del piso: la puerta forma parte de la vivienda y las perforaciones se quedan ahí cuando tú te vayas. Es una conversación de dos minutos que evita una discusión al devolver las llaves.

Muchas veces sí, y hay veces en que no interesa. Si lo que llevamos encima le va a tu puerta, se monta en esa misma visita. Si quieres un acabado concreto, un cilindro más largo de lo corriente o que dos cerrojos abran con la misma llave, eso hay que encargarlo y entonces son dos visitas: una para verlo y cerrar el precio, otra para montarlo. Salimos todos los días del año, festivos incluidos — aunque para una instalación casi siempre sale mejor elegir el día.

¿Le falta un cierre a tu puerta?

Llámanos y vamos a verlo — a Barcelona, L’Hospitalet y su área metropolitana. El día lo pones tú.